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La peseta 70 años de la Guerra CivilFue la época más fructífera en lo que a emisiones numismáticas se refiere
Era «el dinero de necesidad, el dinero pequeño que se usaba para comprar la leche y que suplía la moneda fraccionaria, muy escasa», señalan algunos para justificar ese florecimiento de monedas durante la Guerra Civil española (1936-1939), de la cual se cumplen ahora 70 años. “Estas monedas, o vales, serán realizadas en los materiales más diversos, como metal, papel, cartón, etc. Algunos de ellos fueron emitidos con garantía de depósitos de billetes, otros, en cambio, de productos de primera necesidad como el pan, la carne, etc.”, se argumenta desde Moneda Local, página especializada en la materia. Todo
comenzó un 18 de julio de 1936. Franco, militar ferrolano en Marruecos y uno de
los más laureados en la República (que no “por” la República), se alzó
con sus tropas y declaró el Estado de guerra. El gallego cruzó el estrecho
unas semanas después (con ayuda y apoyo internacional) para así apoyar a los
militares sublevados en la Península. Se habla de “más de un millón de
muertos” (aquí tampoco hay acuerdo), a los que hay que sumar los 300.000
refugiados tras la contienda en, sobre todo, Francia y América, los niños
llevados primero a Londres y más adelante a Rusia desde el puerto de Bilbao, o
los alrededor de 50.000 fusilados por el Régimen franquista en sus primeros
meses. Un
aspecto oculto que revelan Antonio Jaén y su colega en su web es que “es en
ese período de nuestra historia y de la historia mundial, en el que (…) el
movimiento anarquista, contrario al dinero, crea el suyo propio. Sale así papel
moneda donde se llega a sustituir la peseta por el ‘entero’ y los céntimos
por los ‘grados’”. En
definitiva, "la falta de monedas hizo que algunas cooperativas imprimieran
vales provisionales para proporcionar cambio en las pequeñas operaciones.
Pronto, miles de municipios, sindicatos y toda clase de entidades públicas y
privadas se lanzaron a la fabricación incontrolada de estos vales, creando una
importante suma de dinero paralelo. Este fenómeno, aunque se dio en ambos
bandos, afectó más gravemente a la República que se apresuró a prohibir
dichas emisiones. El gobierno de Franco, por el contrario, creó un sistema de
moneda propio y diferenciado. La primera medida consistió en estampillar, con
un cuño en seco, todos los billetes puestos en circulación antes del 18 de
julio de 1936, dejando sin valor los emitidos en fechas posteriores". El
dinero oficial sufrió lo indecible. Durante la Guerra Civil y debido al asedio
de las tropas franquistas, el Gobierno de la República tuvo que trasladarse a
Valencia (luego lo haría a Barcelona) y con ellos los profesionales de la Fábrica
de la Moneda. Éstos, posteriormente, se instalarían en Castellón. Se
dice que en esta época el papel moneda sufrió el empujón definitivo en España:
“si bien en la zona nacionalista fue escaso y puntual, en la zona Republicana
fue muy extendido”, dicen en Moneda Local. Euzkadi. La aprobación de los Estatutos de Autonomía fue un hecho en Catalunya primero y, después, en Euzkadi. Aquí el nivel de competencias fue tan alto durante la Guerra Civil (el territorio, junto con Cantabria y Asturias, quedó aislado del resto de tierras republicanas) que asumió la emisión de monedas. De ahí las piezas de 1 y 2 pesetas que se acuñaron. Para conocer todas las emisiones de la época, El Periódico de la Escoba dispone del catálogo de la peseta, el cual recoge todas las piezas con sus imágenes y datos técnicos (véase la imagen inferior). Solicítalo gratuitamente aquí completo o sólo el apartado de la Guerra Civil.
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