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La peseta

70 años de la Guerra Civil

Fue la época más fructífera en lo que a emisiones numismáticas se refiere

IRA (Julio 2006)

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Era «el dinero de necesidad, el dinero pequeño que se usaba para comprar la leche y que suplía la moneda fraccionaria, muy escasa», señalan algunos para justificar ese florecimiento de monedas durante la Guerra Civil española (1936-1939), de la cual se cumplen ahora 70 años. “Estas monedas, o vales, serán realizadas en los materiales más diversos, como metal, papel, cartón, etc. Algunos de ellos fueron emitidos con garantía de depósitos de billetes, otros, en cambio, de productos de primera necesidad como el pan, la carne, etc.”, se argumenta desde Moneda Local, página especializada en la materia.

Todo comenzó un 18 de julio de 1936. Franco, militar ferrolano en Marruecos y uno de los más laureados en la República (que no “por” la República), se alzó con sus tropas y declaró el Estado de guerra. El gallego cruzó el estrecho unas semanas después (con ayuda y apoyo internacional) para así apoyar a los militares sublevados en la Península. Se habla de “más de un millón de muertos” (aquí tampoco hay acuerdo), a los que hay que sumar los 300.000 refugiados tras la contienda en, sobre todo, Francia y América, los niños llevados primero a Londres y más adelante a Rusia desde el puerto de Bilbao, o los alrededor de 50.000 fusilados por el Régimen franquista en sus primeros meses.

Un aspecto oculto que revelan Antonio Jaén y su colega en su web es que “es en ese período de nuestra historia y de la historia mundial, en el que (…) el movimiento anarquista, contrario al dinero, crea el suyo propio. Sale así papel moneda donde se llega a sustituir la peseta por el ‘entero’ y los céntimos por los ‘grados’”.

En definitiva, "la falta de monedas hizo que algunas cooperativas imprimieran vales provisionales para proporcionar cambio en las pequeñas operaciones. Pronto, miles de municipios, sindicatos y toda clase de entidades públicas y privadas se lanzaron a la fabricación incontrolada de estos vales, creando una importante suma de dinero paralelo. Este fenómeno, aunque se dio en ambos bandos, afectó más gravemente a la República que se apresuró a prohibir dichas emisiones. El gobierno de Franco, por el contrario, creó un sistema de moneda propio y diferenciado. La primera medida consistió en estampillar, con un cuño en seco, todos los billetes puestos en circulación antes del 18 de julio de 1936, dejando sin valor los emitidos en fechas posteriores".

El dinero oficial sufrió lo indecible. Durante la Guerra Civil y debido al asedio de las tropas franquistas, el Gobierno de la República tuvo que trasladarse a Valencia (luego lo haría a Barcelona) y con ellos los profesionales de la Fábrica de la Moneda. Éstos, posteriormente, se instalarían en Castellón.

Se dice que en esta época el papel moneda sufrió el empujón definitivo en España: “si bien en la zona nacionalista fue escaso y puntual, en la zona Republicana fue muy extendido”, dicen en Moneda Local. 

Discutido por muchos por aquello de ser el “agujero negro” de nuestra Historia, es, sin ninguna duda, el momento álgido de nuestra Historia numismática este trienio.

Euzkadi. La aprobación de los Estatutos de Autonomía fue un hecho en Catalunya primero y, después, en Euzkadi. Aquí el nivel de competencias fue tan alto durante la Guerra Civil (el territorio, junto con Cantabria y Asturias, quedó aislado del resto de tierras republicanas) que asumió la emisión de monedas. De ahí las piezas de 1 y 2 pesetas que se acuñaron.

Para conocer todas las emisiones de la época, El Periódico de la Escoba dispone del catálogo de la peseta, el cual recoge todas las piezas con sus imágenes y datos técnicos (véase la imagen inferior). Solicítalo gratuitamente aquí completo o sólo el apartado de la Guerra Civil.