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MÓDULO I

PARTE I - PARTE II - PARTE III

Numismática y Numismática como coleccionismo de monedas, billetes, medallas y fichas

¿Qué es la numismática?

Antiguamente se entendía a la numismática como la ciencia que estudiaba en un sentido amplio a las monedas, medallas, billetes, vales, ensayos, condecoraciones, fichas, etc.

 

100 pesetas de España

Modernamente (aunque no aceptado por todos los coleccionistas), se entiende a la numismática como la ciencia del estudio de las monedas en sentido estricto.

Se considera a la Numismática como ciencia madre de la Notafilia (estudio de los billetes); de la Medallística (estudio de las medallas); de la Honorífica (estudio de las condecoraciones); de los Sucedáneos (estudio de fichas, tablillas y tokens), y otras tantas que que van sumándose a medida que pasa el tiempo.

Como ejemplo de estas incorporaciones, podemos señalar a los modernos coleccionistas argentinos de “Subtepas” (pases de transporte subterráneo).

¿Cómo saber si nuestra afición de coleccionar cierto tipo de objetos tiene vinculación con la numismática?

Vincular los objetos de esta ciencia, puede hacerse a través de entender los conceptos de “Valor de uso”, “Valor de cambio” y “Valor fiduciario”.

Toda pieza que merece ser reputada como numismática en sentido amplio, debe tener o haber tenido en su momento una representación de valor.

Así mientras una moneda, un billete, una ficha de café, una medalla, o aún una entrada a una cancha o a un cine, tendrá un claro sentido de representar un valor material o moral, no lo tendrá una muñeca, una tapa de Coca-Cola, una figurita, un auto de colección, etc.

Esto a mi criterio, establece una primera división fundamental.

Mientras la numismática se vale del “Valor de cambio” como concepto central (una moneda tuvo tal valor facial, una condecoración premió tal acción, una ficha representa tantas horas de trabajo, una medalla recuerda tal hecho o personaje);  el resto del coleccionismo se vale del “Valor de uso” (una muñeca fue hecha para que una niña juegue, un arma para que alguien se defienda, etc, y sólo representan el concepto juego, medios de defensa, etc; sin perder por eso el valor de objeto coleccionable).

Hablamos de “Valor fiduciario”, para dar cuenta del “Valor de cambio” como un acuerdo que nos dice por ejemplo que el oro es más valioso que la plata, que un papel representa tantas reservas, que una condecoración representa el heroísmo civil o militar en un determinado hecho, etc.

Esto establece una segunda división fundamental, en tanto que la pieza numismática sólo es representación de otra cosa y su valor es dado en función de ello.

En síntesis en numismática no hay valores per se, sino que el valor está dado por un acuerdo.

En principio aceptando el valor facial u otorgado por la autoridad de emisión y luego aceptando el valor numismático.

Este valor numismático para la realización de una pieza siempre estará dado por el mercado.  

DEVENIR HISTÓRICO DE LA NUMISMÁTICA

El concepto de numismática como toda construcción humana proviene de una experiencia histórica vivida colectivamente por una o varias generaciones. El primigenio término griego némò “yo distribuyo” reservado a los ciudadanos de la polis (con exclusión de los esclavos y extranjeros, que no tenían potestad de dar); dio paso al más democrático nómisma “moneda usual”.

Nómisma es un término que denota a un pedazo de metal y que expresa una concepción filosófica similar a nuestra moderna sentencia “te pagaré con la misma moneda” (por lo que me hiciste o dejaste de hacer, etc.).

Es un concepto de intercambio limitado a lo esperado del otro por lo que doy o lo que puede esperar el otro por lo que me dio. Todavía en este inicio de los tiempos numismáticos, no es muy fuerte el concepto de “valor de cambio” de las sociedades modernas. La moneda como pedazo de metal no va más allá de la polis y algunas colonias comerciales.

Teodoro Mommsen en su Historia de Roma dice: “ Las monedas más antiguas, casi contemporáneas a las de la Gran Grecia, pertenecen a la Etruria y a la Populonia sobre todo. Durante la época de los reyes, el Lacio pagaba en cobre entregado por peso y no recibía las monedas extranjeras...

Atenas, la polis por excelencia

Emitiendo Cartago poca o ninguna moneda, en toda la región mediterránea del Oeste, no había ninguna fábrica importante (de monedas) fuera de las fábricas romanas a no ser en Marsella y quizás entre los Griegos Ilirios de Apolonia y de Dirachium...” 

Una vez apropiado el término Griego nomisma por Roma la palabra se latiniza como numisma y pasa a tener el significante de “moneda”. Este significante es similar al actual y es propiamente donde debe considerarse el inicio conceptual de la historia numismática como ciencia. Sin embargo, los procesos históricos y conceptuales no son un corte abrupto entre un antes y un después.

Si observamos las llamadas monedas antiguas, podremos identificar figuras antropomórficas, símbolos y esfinges, con un claro fin propagandístico (que llevado  la etimología latina significa algo como “clavar o establecer”). En los primitivos griegos estas figuras mitológicas incorporadas en las monedas, tenían como fin, recordar a los ciudadanos que sus vidas estaban en manos de los dioses y sus ideas eran la proyección del dominio divino y espiritual que estos ejercían.

Roma sociedad profundamente sincrética desde sus inicios, representaba en sus monedas a Juno, Venus, Minerva o Júpiter, como alegoría de la fortuna, la fecundidad y el pudor entre otras virtudes atemporales de raíz religiosa.

Sin embargo estas idealizaciones, se usaban para yuxtaponer otras concepciones políticas que hacían al desenvolvimiento de una sociedad que extendía sus fronteras y necesitaba representar también cada aspecto de la vida del Estado. Así aparecen junto a los dioses alegorías más mundanas como la concordia, la victoria y la pompa.

Mommsen, señala a este respecto: “ Así como colocándose a la cabeza de la Confederación Romanoitálica penetraba en el corazón de un sistema de Estados constituídos a la manera griega, así también iba adoptando la República (Romana) el sistema monetario de los Helenos... Se adoptó un tipo común en toda Italia y se centralizó en Roma su fabricación ...

Lleva la moneda romana el sello de una originalidad independiente que tiene conciencia de sí misma, y se coloca muy pronto a la misma altura que la moneda de los Griegos.”

Moneda 

La Moneda por tanto, no aparece como un fenómeno conceptual histórico tan pacífico y de fácil interpretación como la Numismática. Coinciden algunos en que Moneda es un término derivado del latín derivado de Monèta “sobrenombre de la Diosa Juno Moneta”. Otros lo hacen derivar de Monere “prevenir sobre el peso y valor de la pieza garantizada por la autoridad”.  

Los que sostienen la teoría de la Diosa Juno, recuerdan que en el templo que esta tenía en el Capitolio (actual Santa María de Aracoeli), se instaló en el año 269 A.C. una ceca. Esta ceca fue erigida como homenaje a Manlio que en el 395 A.C. dio la alarma de la llegada de los Galos al ser despertado por las ocas que allí se criaban en honor a la Diosa.

Este sentido de protección de los valores de Roma alojados en un templo y su guarian, sirvió para que se pudiera acuñar moneda en un lugar “seguro”, que fue elegido también como custodia de los tesoros capturados en la Magna Grecia.

Hay una tercera teoría menos difundida, que dice que “Moneda” sería una derivación de un vocablo Púnico que significa campamento ó ejército, símbolo de riqueza a través de la conquista para este pueblo. 

Complejización del concepto 

La moneda con el tiempo empieza a ser denominada en función de su representación, su metal, su valor, su lugar de acuñación etc. Así tenemos por ejemplo que la llamada Pecunia hace referencia a la palabra latina Pecus “rebaño” y remite a la representación de los antiguos trueques por bueyes y ovejas que a partir de la aparición de la moneda se hacen por este “Valor de cambio”. Más conocido es el Sueldo (Solidus) que es una moneda de oro del Bajo Imperio Romano que sustituye al Áureo y está directamente relacionado con el término soldado y la paga que se hacía a los integrantes de las legiones.

A pesar de lo difundido de esta terminología, cuando hoy hablamos de “cobrar el sueldo” no lo hacemos como resultado de la imbricación de esta moneda romana en nuestra historia, sino que traemos el recuerdo de una antigua moneda del Reino de Castilla cuya nominación fue muy difundida en toda Europa. Por su parte el Ducado, nombre dado por los Venecianos a una pequeña moneda de oro de 3,559 grs., acuñada desde 1284 por Giovanni Dandolo, (dux de Venecia) es otra moneda que vale de ejemplo.

En el reverso de ella se ve al Redentor con una leyenda en la que aparece el término Ducatus (Ducado), que le dará el nombre a esta y a otra serie de monedas hasta su sustitución en España por el Escudo. 

No toda denominación es impuesta por un rey o un gobernante, así podremos encontrar que en los dichos populares aparecen nombres como calderilla, guita, cobres, chancha, cascajo, menudo, mango, gruesa, y toda otra serie de denominaciones propia del decir popular de un lugar o espacio geográfico y cultural. 

Se suma a este fenómeno el arraigo popular de ciertas denominaciones de monedas como por ejemplo el Real o la Chirola (en dichos tales como “no tengo un real” o “no tengo una chirola”) en boca de personas que no convivieron temporalmente con esas denominaciones. 

La moneda puede resultar un poderoso vehículo o imagen de:  

  • Un lugar determinado, (así el racimo de uvas en una moneda antigua hace referencia a la famosa isla de Naxos);

  • Un mensaje guerrero (la moneda hecha acuñar por Alejandro Magno con la piel de león, remite al mito de Hércules que a su vez señala la fuerza hercúlea de Alejandro a sus enemigos);

  • Un cambio político-religioso importante (la adopción de la Cruz en las monedas Tardoromanas y Bizantinas);   

  • Un símbolo de autoridad indiscutible (Cristo coronando al emperador en varias representaciones medievales);

  • Un símbolo de protección a un lugar determinado (las monedas comunales de la Edad Media Italiana con sus santos protectores);

  • Una tradición de dominio familiar (los escudos heráldicos superadores de un personaje en función de una familia);

La introducción de la concepción armónica y global de obra de arte (en las monedas renacentistas que revalorizan los reversos e introducen una complejidad y refinamiento nunca antes visto).

Una alegoría clásica (que a partir de la Revolución Francesa se extiende hasta nuestros días en figuras como “La Libertad”, “El Gallo en perpetua vigilancia”, “El Cuerno de la Abundancia”, “La Sembradora” y el capítulo aparte de los modernos Escudos y Emblemas Nacionales)

Numismáticos famosos 

Entre los coleccionistas famosos que registra la historia cabe recordar a Petrarca, el poeta y humanista al que siguieron en afición don Antonio Agustín (Obispo de Tarragona), Alfonso V de Aragón, Luis XIV el Rey Sol, Matías Corvino Rey de Hungría, Cristina Reina de Suecia, Cromwell, Colbert, Goethe y toda una infinidad de nombres que pasan por el austríaco Eckhel que con sus principios de clasificación dan la base científica a la numismática moderna.

Luis XIV

Billetes 

El billete es un concepto nuevo en el devenir numismático, ya que a partir de su difusión se introduce el concepto del “Valor fiduciario” que prescribe que no representa un valor que pueda realizarse (como por ejemplo podría ser con una moneda de oro, plata o cobre que podría venderse por su valor metálico, prescindiendo de su valor facial).

El billete o papel moneda, se originó en China, hacia el siglo IX D.C., cuando el emperador Hiang-Tsung dispuso que los comerciantes y los acaudalados depositaran en el tesoro imperial todo el metálico en su poder. Como garantía recibían unos papeles equivalentes a la cantidad depositada.

Si bien este sistema fue abandonado poco tiempo después, reaparece en el siglo X en el primer gobierno de la dinastía Sung. En Europa, la circulación de billetes se inicia a mediados del siglo XII, en las ciudades italianas de Venecia y Génova.

1 dólar de Estados Unidos

En estos lugares funcionaban bancos que al recibir una cantidad de moneda metálica, entregaban unos certificados de depósito que circulaban como dinero. Los certificados acabaron por transformarse en billetes, que el portador podía cambiar en esos bancos por la cantidad de moneda acuñada depositada.

Durante varios siglos y aún entrado el siglo XX, el billete no fue más que un sustitutito de la moneda metálica, que estaba depositada como respaldo en un banco o el tesoro nacional. La función subsidiaria de los billetes era muy similar a los actuales cheques.

América si bien tiene una rica historia notafílica, incorpora tardíamente los billetes generalmente en razón de los gastos de la Guerra de la Independencia que hacen escasear el metálico. En este caso, estos billetes eran más parecidos en su función a los modernos pagarés.

El N° 28 de La Crónica Argentina de 1816 en un extenso artículo tiene un párrafo interesante sobre el conocimiento directo del papel moneda por parte de los habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata:

“Nos merece igualmente toda nuestra alabanza la empresa, si la consideramos como un medio más en la circulación interior, máxime hallándose el país tan remoto de todo cálculo que no conoce el cambio, ni el papel moneda, ese vehículo admirable de las transacciones del comercio”.

Medallas

La medalla es un documento metálico que tiene como finalidad registrar acontecimientos de la vida espiritual y material de una sociedad, grupo, país, región, ciudad, organización, etc.

Humberto Burzio en su obra Buenos Aires en la medalla dice que: “ El pensamiento, la historia y el arte; las creencias religiosas o políticas y las actividades, realizaciones y proyectos del hombre, como sus pasiones e ilusiones, van quedando registrados en estos minúsculos trozos de metal, que el tiempo, al paso de las generaciones, los deja como testimonio de la acción e inquietudes precedentes...

Nacida esta afición al finalizar la Edad Media...las primeras medallas fundidas o batidas muestran la mano de los artífices más notables de la maravillosa época renacentista”.

Fichas 

Las fichas (llamadas en algunas zonas “fichas de esquila”, “boletos de café”, “token”, etc) eran otra forma subsidiaria de la moneda que se emitía por entes privados relacionados con la producción y el comercio. Se utilizaban para pagar a los trabajadores, quienes generalmente sólo podían emplearlas en el área de influencia del establecimiento.

Los trabajadores que las recibían la mayoría de las veces se veían obligados a utilizarlas en las mismas proveedurías que el establecimiento instalaba con productos cuyos precios superaban los normales. De esta manera reducían el costo de la mano de obra de los trabajadores y los ligaban indefinidamente al establecimiento.  

Como la mayoría de las formas de explotación “moderna”, las fichas surgen durante la segunda mitad del siglo XVII en Inglaterra. Se dice que los reyes tuvieron problemas para emitir monedas de baja denominación, que eran las más utilizadas en las transacciones cotidianas.

Esto aparece como un contrasentido dado que no hay gran diferencia entre acuñar moneda de baja denominación o fichas. El faltante se acentúa durante la Revolución Industrial en los años claves de 1775 a 1817 por lo que los banqueros, comerciantes y dueños de fábrica deciden acuñar estas fichas para pagar sus salarios.

Las fichas se han utilizado en casi todo el mundo que ha tenido contacto con Inglaterra, incluídos varios países de América.  Una característica que da originalidad a esta rama, es que muchos de los establecimientos que antiguamente “pagaban” con estas fichas, tratan de sacar de circulación la mayoría de ellas para tapar su historia, transformándolas en piezas muy valiosas por su poco número.

Otras formas numismáticas

Ramón Américo Benítez Ciotti refiriéndose a la historia monetaria paraguaya dice que Domingo Martínez de Irala, en 1541,  crea unas “monedas” de hierro o cuñas, que son conocidas en el medio numismático como “Las Cuñas de Irala”.

Estas monedas de hierro se fabricaban en las herrerías de la ciudad, de hierro traído por los conquistadores, con fragua, corta-hierro y martillo y sirvieron de base para las primeras operaciones mercantiles de la época. 

Otras monedas (de este tipo) fueron conocidas como “Anzuelos de Malla”, producida de las mallas (armaduras) que algunos españoles tenían y que habían traído desde la Metrópoli;  Anzuelos de Rescate”: las que fueron hechas con fragua, martillos y pinzas; Cuchillos o Cuchillos de Rescate y Otras monedas de trueque: como el algodón, el lienzo, la yerba, la cera limpia; los frutos de la tierra: la fanega de maíz; una gallina; una arroba de algodón; una fanega de frijoles; una arroba de yerba mate; una arroba de tabaco en rama.

UBICACIÓN DE LA NUMISMÁTICA EN EL MUNDO DE LAS CIENCIAS

EL CONOCIMIENTO

CIENCIAS

DISCIPLINAS (CIENCIAS SOCIALES)

FORMALES

NATURALES

Filosofía

Historia

NUMISMÁTICA

...

Lógica

Matemáticas

Física

Biología

...

La numismática es una ciencia, ya que tiene su objeto (que hemos detallado en los puntos precedentes) y su metodología de estudio (que iremos explicaremos en el segundo módulo de este curso). Discutir si es una ciencia central o auxiliar, tendrá que ver con quien se hace esta pregunta. 

Si somos arqueólogos y en nuestras excavaciones encontramos alguna moneda, seguramente postularemos que la numismática es una ciencia auxiliar de nuestro trabajo. Ahora si como coleccionistas encontramos una moneda de la que no conocemos procedencia, la historia, la geografía, la economía se transformaran en las auxiliares de la numismática.

La numismática como ciencia auxiliar

Veamos algunos ejemplos tomados del foro “Anverso y Reverso” y "El Periódico de la Escoba":

DESCUBREN EN ÁLAVA MONEDAS HISPANOÁRABES

LONDRES-INGLATERRA

"Una rara moneda de bronce con la efigie del emperador galo Domitianus, que reinó durante solo cuatro días, fue descubierta en un campo enfangado del Oxfordshire por un hombre armado de un detector de metales.

Brian Malin busca monedas y otros metales antiguos en la campiña inglesa desde hace quince años y éste es seguramente el descubrimiento de su vida que podría hacer reescribir un pedazo de la historia europea.

En efecto, esta moneda de bronce, un poco más chica que la actual de un euro, lleva una efigie de un tal Domitianus, un oficial del que no se sabía a ciencia cierta si había reinado o no en la época en la que la implosión del imperio romano dejaba amplio espacio a las colonias romanas para nombrar sus propios soberanos.
La moneda se hallaba en una copa enterrada y muestra el perfil de un hombre barbudo con la inscripción "Domitianus Caesar Imperator" (estas dos últimas palabras abreviadas).

Este Domitianus (sin relación con Domiciano, hijo de Vespasiano, emperador de Roma desde el 81 hasta el 96 de la era cristiana) sería un oficial romano que reinó por un breve período (algunos estudiosos dicen cuatro días y otros unas pocas semanas) en el 269 o según otros en el 271.

Para Richard Abdy, director de la sección numismática romana del British Museum, se trata de un hallazgo importantísimo "que confirma que Domitianus fue emperador".
Para Peter Sarris, docente de historia medieval de la Universidad de Cambridge, esto confirma que oficiales romanos como Domitianus trataban de mantener la influencia de Roma sobre las colonias a despecho de los vacíos de poder causados por las luchas intestinas que se desencadenaban en la capital del imperio"

Otro ejemplo esta vez tomado de un boletín del CNBA:

SANTA FE- ARGENTINA

"Por el estudio de las monedas encontradas en las ruinas de Cayastá fue posible determinar que ellas correspondían a la primera ciudad de Santa Fe fundada por Juan de Garay"


La numismática como ciencia central

La historia, la geografía, la paleografía, la gemología, la administración y otras ciencias conexas o no, actúan en muchos casos como auxiliares de la numismática. 

Veamos como ejemplo, el trabajo presentado por Ricardo Gómez en las XVII Jornadas Nacional de Numismática y Medallística de 1997, reproducido por Rubén Gancedo en su trabajo “El Patacón” del año 2001:

CÓRDOBA-ARGENTINA/ Ricardo Gómez

...Yo tengo 30 años como técnico del Banco Ciudad de Buenos Aires. En el mes de Agosto de 1971 estaba destacado en la sucursal N° 1 del Barrio de Once, en esa época, el técnico no tenía trato directo con el público que realizaba empeños, ya que el procedimiento era el siguiente:

Existía un recinto con casilleros, la persona que quería hacer un empeño, se dirigía a una casilla donde el empleado tomaba las alhajas, hacía el detalle de las mismas, entregaba un comprobante al prestatario, luego se colocaban las alhajas y el detalle correspondiente en una cajita la que ingresaban por una abertura, a una mesa en la cual trabajábamos 6 técnicos, los que luego de analizar las piezas fijábamos un préstamo prendario. El “pistero” retiraba nuevamente la caja por otra ventanilla y le ofrecía el préstamo al cliente y si este aceptaba se realizaba la operación.

Me tocó la suerte de tomar una caja en cuyo interior se encontraba una pieza dorada similar al Patacón de plata de 1881. Al pesarla acusó 36,5 grs., lo que me permitió suponer que se trataba de oro.

Inmediatamente la mandé al laboratorio de gemología y ensayo de materiales a efectos de que le realizaran el peso específico. El informe fue el esperado: oro 900 milésimos.

Ya con ese dato estaba sobre una pista firme pero, no era suficiente, por lo que me comuniqué con ...Arnaldo Cunietti Ferrando, Héctor Carlos Janson y Pedro Conno, los tres ante la pregunta si tenían conocimiento que se había acuñado un Patacón de oro me manifestaron que desconocían el hecho; ante esta respuesta, preguntamos a la persona que traía la pieza, si tenía algún antecedente a lo que contestó que era herencia de familia y que no sabía de que se trataba pero que de niña jugaba con ella.

Cuando le manifesté que era de oro se le iluminaron los ojos pués siempre creyeron que se trataba de metal...

En forma casi inmediata apuntamos ala Casa de Moneda de la Nación. Luego de varias gestiones nos permitieron ver todo lo relacionado con la Ley 1130 del 5/11/1881 la que dio origen a la primera acuñación ...

En el considerando de la ley no aparecía nada en especial y todo lo que nosotros conocemos en los proyectos de monedas y modelos con formatos, medidas y pesos, tampoco encontramos nada; ya casi terminábamos de observar toda la voluminosa documentación existente cuando aparece una hoja que dice: Apartado Ley 1130: Se acuñará en oro de los argentinos una pieza correspondiente a la moneda de plata de $1 del año 1881, la que será obsequiada al Señor Presidente de la Nación, General Julio Argentino Roca, con un peso de 36,5 grs.

Con este hallazgo, citamos a la dueña de la pieza en cuestión y con los datos obtenidos en Casa de Moneda le preguntamos si algún antepasado de ella podría haber tenido alguna relación con la familia del Gral. Roca, a lo que manifestó que su bisabuela había sido ama de llaves de la familia mencionada y esto confirmaba en forma definitiva la autenticidad de la pieza.

Se confeccionó el detalle de la misma para el remate súper especial del 6 de Julio de 1972, el cual decía: UNA PIEZA DE PRESENTACIÓN DE ORO 22 QUILATES (ÚNICO EJEMPLAR CONOCIDO) CORRESPONDIENTE A LA MONEDA DE PLATA DE $1 DEL AÑO 1881 COMÚNMENTE DENOMINADA PATACÓN, CON UN PEQUEÑO GOLPE EN EL CANTO Y UN PESO DE 36.5 GRS. LA BASE SE FIJA EN DIEZ MIL PESOS LEY EQUIVALENTES A MIL DÓLARES NORTEAMERICANOS.

Fueron varios los coleccionistas que se disputaron el patacón elevando su cotización a la suma de 50.000 pesos que para tener una referencia con ese monto en 1971 se podía adquirir, un buen departamento con excelente ubicación. Hoy con 10 ó 15 veces más no creo que se pueda lograr lo mismo...


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