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Numismática
en general
Desarticulada una red de
expoliadores que saqueó 10.000 piezas y 12.000 monedas
Los detenidos dañaban los
yacimientos arqueológicos y vendían por la Red

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El
País (Abril 2008)
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Monedas
romanas y andalusíes, ánforas, útiles del neolítico, capiteles, hachas de
piedra y de metal, broches antiguos... En total, 10.000 piezas arqueológicas y
12.000 monedas de distintas épocas. El botín con el que se había hecho la red
de expoliadores de yacimientos desarticulada esta semana era enorme. Hasta tres
furgonetas hicieron falta para llevarse todas las piezas procedentes de sólo
uno de los 24 registros practicados. Y la salida a tanta mercancía ilícita la
encontraron los 20 detenidos por esta trama en las subastas digitales.
"Internet se ha convertido en el punto de encuentro predilecto entre los
expoliadores y sus compradores", sostuvo ayer el Cuerpo Nacional de Policía.
Las pujas en la red ofrecen "sensación de impunidad" y
"dificultades" para identificar a los "compradores y vendedores
al estar ubicadas las páginas web en el extranjero".
Los
investigadores de esta operación policial, denominada Pitufo, resolvieron el
entramado y detuvieron a una veintena de personas en Andalucía, la Comunidad
Valenciana y Aragón. Uno de los presuntos implicados es el concejal socialista
Luis Castro, responsable de Urbanismo del Ayuntamiento de Castro del Río (Córdoba).
El edil dejó el miércoles su cargo tras ser interrogado por la Policía.
Valencia
y Córdoba
Los
centros neurálgicos de esta red de expoliadores estaban en Valencia y en Córdoba.
La red solía saquear yacimientos próximos a Medina Zahara y Castro del Río (Córdoba);
Aldea de los Ríos, en Guarromán (Jaén); Bilbilis (Calatayud); y Bañeres,
Calles y Xatiba (Comunidad Valenciana).
En
Córdoba han sido detenidas a nueve personas y es de donde proceden la mayoría
de las piezas. En concreto, de la "campiña cordobesa", una zona
"rica en yacimientos", según la Policía. En el último año, se han
interpuesto 15 denuncias en esta zona por daños al patrimonio arqueológico. En
casi todos los casos se cazó a los expoliadores con los detectores de metales
en las manos.
Los
agentes han requisado ocho detectores, un visor nocturno y un escáner, entre
otros aperos para desarrollar esta actividad ilícita. Además, han encontrado
certificados de autenticidad, cuatro mapas de localización y material informático
con documentación sobre yacimientos. Uno de los hallazgos que más ha
sorprendido a los agentes es una guía de cómo actuar en caso de ser denunciado
por expolio.
Daños
incalculables
Además
de enriquecerse, los expoliadores dañaban los yacimientos. Cuando descubrían
una pieza, picaban en la tierra sin miramiento y sin el menor cuidado, lo que ha
ocasionado daños a un número incalculable de piezas. Esta conducta representa
un importante obstáculo para el análisis científico de las estructuras,
realizado por arqueólogos.
Gracias
a la documentación intervenida, los investigadores han podido comprobar como en
algunas páginas web se ofertaban piezas de arte con supuestos
"certificados de autenticidad" en los que no se detallaba la
procedencia la mercancía.
Además
de por Internet, también se vendían los objetos a través de algunos
comercios, como los registrados en Jaén. Los agentes también se han incautado
72 armas de fuego y 5.000 cartuchos de distinto calibre.
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