Numismática en general

Anticuarios acusados de expolio alegan que su labor "enriquece al país"

La Guardia Civil les acusa de un presunto delito de tráfico de piezas arqueológicas

 IRA (Septiembre 2007)

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La familia de anticuarios sevillanos (regente del establecimiento "Félix e Hijo" en la propia capital andaluza) acusada de expolio y tráfico de piezas arqueológicas en la "Operación Dionisio" llevada a cabo por la Guardia Civil ha hablado esta semana en el "Diario de Sevilla". Niegan categóricamente cualquier tipo de expolio y aseguran que su tarea es muy beneficiosa para el país dado que lo enriquecen al importar patrimonio. "Apenas hacemos exportaciones", explican como queriendo decir que no sacan tesoros del país. En su opinión, el negocio rentable del momento son las monedas y otros objetos de interés histórico-arqueológico, como en otro momento lo serán "la pintura y los libros antiguos". De hecho, la familia parece dispuesta a todo por continuar en el negocio y no duda en que cambiarán en su momento al negocio más rentable dejando de lado todo su interés por las monedas.

Detallan que el "90 %" de sus piezas son adquiridas en las "subastas más importantes" de Londres o Nueva York y que disponen de "cartulinas de patrimonio" que indican que pertenecen a la familia y no "al Estado". Precisamente la administración pública es el principal cliente de estos capitalistas andaluces. Según los numismáticos, facturaron con el Ministerio de Cultura 1,2 millones de euros sólo el año pasado. "Cada registro es un atropello, nos sentimos indefensos", se quejan. Y es que creen que colaboran con las instituciones y que éstas no les devuelven "el favor".

Pero lo cierto es que estos anticuarios conocen perfectamente los resquicios legales que les permitan llevar adelante su negocio. Según la Ley, han de transcurrir al menos 10 años hasta que piezas históricas pasen de la propiedad privada a propiedad común (del Estado) como bienes de interés histórico y cultural. Prueba de esa habilidad son los objetos de los que se incautó la Guardia Civil en el aeropuerto sevillano de San Pablo, con destino a Londres. Los numismáticos explican que se trata de una estatua que un amigo de la familia les prestó para que valoraran su posible adquisición, la cual, al parecer, rechazaron y, tras un tiempo en España, decidieron devolverla al Reino Unido y que así no expirara el plazo. Curiosamente, también les requisaron otros objetos que iban a enviar a un domicilio que la familia tiene en ese país.

Según "Diario de Sevilla" estos anticuarios, expertos en Historia, asesoran a muchas casas de similar funcionamiento en todo el país.