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Monedas del mundo Grandes y pequeñas
discusiones sobre los catálogos de Krause Publications
"Sería peor que no
existiera a que lo haga con las fallas que detallamos"
Sin duda que Krause marca una diferencia con respecto a todas las editoriales dedicadas al coleccionismo. Es la única que podría considerarse de alcance global y conocida por la mayoría de los coleccionistas del mundo sin importar su origen nacional, edad o poder adquisitivo. Su
variedad de publicaciones es importante, sin embargo, el “Stándar Catalogue
of World Coins” (KM) y el “Stándar Catalogue of World Paper Money” (Pick)
alcanzan la verdadera cualidad de productos masivos para numismáticos y notafílicos
respectivamente. Analizar
las razones de esta ocurrencia pueden abarcar desde el hecho más simple de que
estos catálogos están escritos en inglés, la “lingua franca” moderna, que
permite su entendimiento desde el Ártico al Antártico; hasta el hecho de que,
en teoría, en un solo libro está la información de todas y cada una de las
monedas o billetes de las regiones geográficas conocidas en un período de
tiempo determinado. Esta
visión universalista no es la que parece orientar la política comercial de
Krause, ya que leyendo un poco las introducciones de los catálogos e
investigando donde tiene representación esta editorial caeríamos en la cuenta
de que es un material dirigido casi exclusivamente al público coleccionista
norteamericano y el resto de los públicos es considerado marginal. No
está mal que así sea, ya que este público en general es el de más alto
consumo de bienes y servicios del mundo y en la idiosincrasia norteamericana hay
poco que preste tan buen servicio como la industria propia, mientras que para el
resto del mundo lo norteamericano aparece desdibujado y tiene mucho de propio
tras años de bombardeo cultural y acción económica de Hollywood y las
multinacionales de ese origen, haciendo casi necesario su consumo. Entonces
se produce un hecho interesante. Mientras que para un coleccionista
norteamericano la referencia y el precio son correctos en tanto y en cuanto la
dificultad para conseguir una pieza determinada en los EE.UU. alcanza cierto,
poco, mucho o ningún grado de dificultad y su correspondencia con el precio;
para el resto de los coleccionistas puede haber un desajuste muy grande entre lo
que es la referencia y lo que se consigue en el mercado cercano en cuanto a
precios. Esto
genera dos conductas, en principio una que tiende a la lectura de referencias
del Km como si fuera una especie de “biblia” que ante una oferta distinta de
un coleccionista produce una sensación de rechazo o incomprensión, ya que
“el World Coin da un precio que no es el que me están ofreciendo y por tanto
este coleccionista estaría tratando de aprovecharse de mí”. Segundo, en
algunos coleccionistas avanzados produce una conducta especulativa, donde piezas
relativamente fáciles y baratas de conseguir para él, las vende a precios de
KM, aprovechando la ventaja. Otro
fenómeno interesante que registra el World Coin es la sobrevaloración de las
piezas recién emitidas y esto también tiene que ver con una conducta del
mercado norteamericano que valora la novedad. Así suele ocurrir que monedas
recién emitidas valgan más que monedas emitidas hace 40 ó 50 años con
emisiones menores. A
esto suma un sesgo también norteamericano que tiende a sobrevalorar sus piezas
sobre otras de otras nacionalidades y así nos encontramos que una pieza común
de este origen (de las que se han emitido cientos de millones) aparece con mejor
cotización que otra de otro país de las que se han emitido sólo algunos
millones o miles. Desde el punto de vista local es entendible, todos valoran más lo propio. Como concepto de catálogo internacional no puede entenderse. Tenemos
pues una situación de un catálogo nacional de monedas del mundo, que por
fuerza del mercado se transforma en un catálogo que circula internacionalmente
y que genera una serie de distorsiones, aceptadas sin gran crítica por parte de
los coleccionistas. La
razón de esta criticidad podría darse en el hecho de que en apariencia no hay
un competidor del KM o del Pick y por tanto “es lo que hay”. Sin
embargo, muy pocos coleccionistas entienden el valor que significa comprar además
de estos catálogos, uno, dos o más catálogos nacionales o regionales. Si
todos los coleccionistas tuvieran por lo menos dos fuentes, tanto el mercado
como la propia editorial Krause, tendrían más cuidado con el manejo de la
información y las cotizaciones, haciendo más amigables los intercambios con
los KM adictos. Finalmente
la moda de copiar el World Coin en CD y venderla en forma de publicación
pirata, no me parece beneficiosa para el colectivo de numismáticos, ya que además
de ilegal, desalienta la investigación y sería peor que no existiera Krause
que que exista con las fallas que detallamos. Por eso me es difícil aceptar el argumento de que están ayudando al acceso de los coleccionistas de menores recursos cuando me quieren vender una de estas copias al 20 ó 30% del valor del original. |