La
exploración arqueológica del valle alavés de Kuartango, donde se han
descubierto los restos de una batalla entre indígenas y legionarios romanos
ocurrida entre los años 40 y 30 antes de nuestra era, ha sacado a la luz
también las primeras monedas hispanoárabes del País Vasco. Se trata de tres
dirhems -piezas árabes de plata- acuñados en el siglo X, durante los
reinados de Al-Hakam II (915-976) y Hisham II (965-1013), califas de Córdoba.
«Como el escenario del combate ocupa más de diez hectáreas, han aparecido
todo tipo de piezas. Así, además de las 38 monedas romanas, hemos tenido la
fortuna de encontrar dos hispanoárabes de alrededor del año 1000», explicó
ayer a este periódico el arqueólogo José Antonio Ocharan, codirector de las
excavaciones del campo de batalla de Andagoste, en Jócano. El descubridor de
las dos piezas fue Juan Ramón Ruiz, vecino de Amurrio y colaborador de
Ocharan. La tercera le fue entregada al arqueólogo el año pasado por un
agricultor de Ribera Alta que asistió a una de sus conferencias y le dijo que
había sido hallada en Caicedo.
Una de las tres monedas está prácticamente entera, aunque muy desgastada, y
presenta dos agujeros «hechos posiblemente para llevarla colgada». La otra
de las descubiertas en Kuartango es un pequeño fragmento, mientras que la
procedente de Caicedo es un cuarto de dirhem. La entera corresponde al reinado
de Hirsham II y lleva inscrita una fecha: año 389 después de la Hégira,
nuestro 999. «Son monedas posteriores a 950 -Al-Hakam II reinó entre 961 y
976- que demuestran que la población alavesa de la segunda mitad del siglo X,
además del trueque, empezó a utilizar en algunas de sus transacciones la
moneda hispanoárabe».
Los habitantes de la zona manejarían monedas romanas de cobre, hispanoárabes
de plata y visigodas de oro, según el tipo de transacción, «ya que los
reinos cristianos no empiezan a acuñar hasta 1069, con Alfonso VI». Entre
los siglos VIII y X, los musulmanes solían atacar el territorio alavés para
robar trigo y ganado, además de capturar esclavos. «Estas monedas pudieron
llegar a los indígenas bien porque se las arrebataron a los hispanoárabes,
bien por intercambios comerciales durante los periodos de paz».
Piezas como estos tres dirhems -que se integrarán en los próximos días en
la colección del Museo Arqueológico de Álava- se encuentran en grandes
cantidades en Andalucía, pero nunca hasta ahora se habían hallado en el País
Vasco.
LA
BATALLA DE ANDAGOSTE
EL
CORREO DE ALAVA/ José Antonio Ocharan y Mikel Unzueta, arqueólogo
de la Diputación de Vizcaya, han recuperado desde 1998 en el campo de
batalla de Andagoste, en Jócano, más de un millar de piezas de carácter
militar, «más que las halladas en todos los campamentos de las
guerras cántabras juntos». El valle de Kuartango fue escenario hace
2.000 años de un combate en el que un millar de legionarios romanos
fue derrotado por los indígenas, un episodio histórico que
contradice la idea de una romanización pacífica de lo que hoy es el
País Vasco.
El hallazgo se debió a la casualidad. En 1998, después de que una
excavadora abriera una zanja para instalar unas tuberías, Ocharan se
acercó para ver si la trinchera atravesaba algún yacimiento y
encontró tres proyectiles de honda de legionario. Al final, se
descubrieron más de un centenar, además de más de 500 clavos de
sandalia y otros 100 de vestimenta, entre otras piezas.