|
Monedas
del mundo
La oficialidad del yuan,
en entredicho por una moneda virtual
El Banco central chino
intentará regular su uso para evitar posibles problemas económicos

|
Cinco
Días (Enero 2007)
Imprímalo
No hay
documentos relacionados con esta noticia
Comente o corrija esta información
|
Hay
un viejo debate seudo científico que se pregunta lo que le ocurriría a la órbita
terrestre si todos los chinos saltasen a un tiempo. La respuesta parece sugerir
que nada, ya que la enorme suma de masas no es más que un grano comparado con
la montaña que es la Tierra. Pero millones de personas actuando a un tiempo sí
pueden provocar otros efectos en sistemas menos redondos. Como el monetario.
Algo
así es lo que parece estar vigilando el Banco Central chino, según informa hoy
la agencia oficial del Estado post comunista. En este gigantesco país hay más
de 200 millones de cuentas registradas en un sistema de mensajería instantánea
desarrollado a imagen y semejanza del Messenger de Microsoft o Yahoo, y que se
denomina QQ.
QQ
no se diferenciaría demasiado del resto de programas de mensajería instantánea,
si no fuese por el hecho de que permite realizar pagos virtuales directos a
cambio de bienes o servicios, como ocurre, por ejemplo, con el sistema PayPal.
Divisa
virtual, problemas reales
Para
hacerlo, utilizan una divisa virtual, llamada Q-coin, que emite la compañía
Tencent, uno de los operadores de telecomunicaciones líder del país. La Q-coin
puede comprarse mediante tarjeta de crédito o a través del saldo de tarjetas
de prepago telefónico, a un cambio fijo de un Yuan.
En
teoría, esta moneda sólo es el resultado de transformar el Yuan en Q-Coin. Y sólo
se puede utilizar en un sentido, desde el usuario que la compra hasta Tencent,
que le da a cambio servicios en Internet o le vende software.
A
la hora de la verdad, los usuarios de QQ han comenzado a utilizar la moneda para
realizarse pagos entre ellos y para comprar bienes y servicios que dan otros
sitios web, más allá de Tencent. De hecho, los administradores de algunos
foros incluso reciben un pequeño salario por su trabajo... en Q-Coins.
Para
colmo, algunos juegos on line premian a sus usuarios con puntos que se pueden
intercambiar por Q-Coins. Y algunos de los jugadores que han recibido monedas
virtuales por su destreza las han convertido en Yuan contantes y sonantes, al
venderlas con descuento.
El
problema, en un país cuya moneda apenas fluctúa contra el resto de divisas, y
cuyas autoridades confían en el control monetario para mantener sujetas las
riendas de un crecimiento económico desbocado, es que el uso masivo de esta
moneda (aunque se limite a la economía on-line) acabe afectando al estatus del
yuan como única moneda legítima.
Tanto
más si se tiene en cuenta que se emite por una entidad privada o si, como
reconoce el Banco Central chino, comienza a utilizarse para blanquear dinero
negro con sólo hacer un clic.
Ante
estos temores, la compañía Tencent ya se ha encargado de demandar el cierre de
un sitio web que funcionaba como casa de cambio independiente, mientras que las
autoridades del emisor de la moneda han abierto una investigación acerca de las
posibles consecuencias del libre funcionamiento de las economías virtuales. Y
para encontrar la manera de manejarlas.
|