Monedas del mundo

Monedas británicas en contra del euro

Renovación en el tradicional sistema monetario del Reino Unido

 Deutsche Welle (Abril 2008)

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Después de medio siglo, el dinero británico se moderniza. Su diseño es revolucionario. El mensaje de esta emisión no está dirigido a Gran Bretaña, sino al continente europeo: el euro no va a llegar a las islas.

Desde hace más de 300 años, Brittania, la patrona de las islas, adorna las monedas de 50 peniques. A partir del verano desaparecerá, pues nuevas monedas se pondrán en curso. A pesar de lo que podría pensarse, los tradicionalistas no están tristes: las nuevas monedas son la mejor manera de alargar la vida de la libra esterlina en Gran Bretaña, en contra del euro.

 

Normalmente, el dinero británico suele recibir un nuevo diseño cuando un nuevo monarca asciende al trono. En 1968  introdujeron el sistema decimal, pero conservaron los motivos tradicionales de sus monedas. 56 años después de su ascenso al trono, la reina de Inglaterra sigue sin abdicar, y su imagen en la moneda británica no se la quita nadie. Sin embargo, la hora de modernizar la libra ha llegado. Y por ello hace tres años, Gordon Brown, el actual primer ministro, decidió en calidad de ministro de Hacienda, remozar por lo menos una cara de la moneda. La Gran Bretaña multicultural y progresista tenía que verse reflejada en su dinero

 

Muchas propuestas

 

Edificios modernos, pájaros, fish and chips,… 4.000 propuestas llegaron a la Royal Mint. La propuesta ganadora sorprendió a  muchos: a partir del verano será el escudo británico el que ocupe una de las caras de las monedas. Hasta ahí, nada nuevo pues no es poco común que leones, rosas y coronas adornen las libras. Lo novedoso es que ahora el escudo será despedazado: cada moneda mostrará otra parte del escudo. El conjunto de las monedas de fracciones de libra mostrará el escudo en su totalidad. Sólo en la moneda de una libra se podrá ver completo. Matthew Dent, el creador de esta idea, tiene 26 años y declara riendo: “querría que mi diseño asombre a la gente, que la divierta y la haga reír”.

 

Motivos de  indignación

 

Muestras de indignación no se hicieron esperar, ya que, a pesar de que en realidad es un motivo tradicional, esta idea ha roto con muchas reglas no escritas. Entre ellas, haber echado al dragón galés de las monedas y haber proscrito a Britannia. En el siglo II d.C. los romanos acuñaron su propia moneda en la isla, e incluyeron a la patrona. En el siglo XVII, Carlos II reintrodujo a esta personificación de los británicos: orgullosa; tiesa, sin mácula aparentemente (Frances Theresa Stuart, la amante del Rey, fue la modelo). Pero no sólo los tradicionalistas, también los pragmáticos tienen algo que decir en contra del nuevo diseño: Dent ha renegado de los números, el valor de cada moneda está escrito. Sin anteojos, muchos no podrán reconocerlo.

 

El anti-euro

 

Después de las olas de malestar por estas monedas tan modernas, los británicos se han conformado al pensar que las nuevas monedas le cerrarán la puerta al euro. El nuevo diseño, según la Royal Mint está concebido para “un largo tiempo”. Monedas aparte, la introducción de la moneda única europea en Gran Bretaña nunca ha sido tan poco probable como ahora: Gordon Brown hará lo imposible porque la Cámara apruebe el Tratado de Reforma de la Unión Europea, pero nada más, con ello se acaban sus temas europeos. Es más, el euro tendría primero que ser aprobado en referéndum. En los tiempos más proeuropeos del primer ministro Tony Blair, su aceptación jamás sobrepasó el 30 %. Así que queda claro: las monedas británicas se modernizan, no desaparecen. Britannia cede su lugar a un nuevo diseño… no al euro.